Durante el foro STEAMakers, que se cumplió en los primeros días del mes de septiembre, Andrés Roldan, director ejecutivo del Parque Explora, resaltó que el programa apuesta por una educación que opere a través de proyectos, integrando diferentes tipos de conocimiento para desarrollar competencias adicionales al conocimiento adquirido de manera tradicional – competencias blandas – necesarias para tener un buen desempeño en la “vida real”. En ese sentido, el programa busca proveer educación con pertinencia para que el tránsito hacia la educación superior sea menos traumático.

Por su parte, Adriana Baquero, subdirectora de Sapiencia, resaltó que la Agencia de Educación no solo busca garantizar el acceso a capacidades que les permita a los estudiantes mantenerse en el sistema educativo y transitar luego a la educación superior, cerrando las brechas de capital humano que tiene Medellín, por lo que STEAMakers es clave en este propósito.

Durante el mismo evento, Bernardo Muñoz, coordinador de transformación escolar de STEAMakers, moderó un conversatorio con representantes de cada uno de los grupos que participan en el programa: estudiantes, profesores, rectores de instituciones educativas, padres de familia y empresas. La charla giró en torno a la pregunta ¿Cuál fue el cambio que generó STEAMakers en cada uno?

Y retomando los resultados de un taller se obtuvo lo siguiente: En el caso de los estudiantes, el 67% de los participantes señaló que la capacidad de trabajar en equipo fue la principal competencia adquirida a través del programa. Le siguieron la autonomía, con 16,1%; el desarrollo de la creatividad y la capacidad de cambiar la manera de pensar, ambas con 6,5%. Destacaron también que el trabajo con los empresarios aliados les permitió aprender conceptos de una manera no convencional, pero sí más dinámica, en comparación con el aprendizaje en los cursos tradicionales.

Por su parte, los padres de familia resaltaron como principales competencias adquiridas por sus hijos el fortalecimiento de habilidades (19,4%) y el compromiso (19,4%); seguidas por el liderazgo (16,7%); la responsabilidad (13,9%); la motivación (13,9%); la capacidad de investigar (8,3%) y la transversalidad en las disciplinas aplicadas (8,3%).

Por su parte, los docentes resaltaron que los principales cambios que evidenciaron fueron ocho: la colaboración entre pares (14,1%); el rol del docente como productor del saber (12,5%); la trascendencia para generar conocimiento (10,9%); el cambio en la mentalidad del estudiante participante (10,2%); el trabajo en equipo en el aula (10,2%); el cambio en el proyecto de vida del estudiante (8,6%); y el rendimiento académico (7,8%).

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