Es innegable que la inversión en temas educativos en Medellín y Antioquia ha sido generosa, o por lo menos, evidentemente mayor a la del resto del país en los últimos años. Esta elección, ampliamente apoyada por distintos sectores sociales, nos obliga a preguntarnos permanentemente si los resultados de nuestro sistema educativo son coherentes con estas inversiones.

Por ello debemos recibir con alegría los avances mostrados en Medellín y Antioquia en las pruebas Saber 11 – 2016. Para el caso departamental existe un incremento en el puntaje global de la prueba de 8 puntos, resultado que rompe la tendencia de estancamiento mostrada en los últimos años. Por su parte el aumento en Medellín fue de 5 puntos, superando el promedio nacional en 13 puntos.

Más allá de los números, que evidencian necesarios avances en la calidad educativa de nuestra región, es fundamental visibilizar que el sector oficial es el que más aportó a estos resultados. Nuestra educación es predominantemente pública; el 93 % de los estudiantes que presentaron el examen en Antioquia provienen de instituciones oficiales, mientras que en Medellín corresponden al 74 %.

Frente a los contenidos medidos en las pruebas, los resultados nos muestran importantes avances en una de las competencias centrales para garantizar mejores aprendizajes: la lectura crítica. Incrementos de 2 y 3 puntos en esta área en los promedios para Medellín y Antioquia se traducen en que respectivamente el 70 % y 56 % de nuestros estudiantes se ubicaron en los niveles de desempeño 3 y 4, los más altos de la prueba.

De igual manera hay un mejoramiento en los establecimientos educativos que se ubican en las categorías de desempeño más altas, aunque seguimos con porcentajes similares en las instituciones de la categoría de peor desempeño.

Fundamental celebrar estos avances, que empiezan a mostrar la importancia de inversiones decididas y sostenidas en educación. En los últimos años las políticas públicas, tanto municipales como departamentales, han promovido ampliamente redes de formación en lenguaje y matemáticas, formación intensiva de maestros y dinamización pedagógica y didáctica. Consideramos que empezamos a recoger frutos de estas apuestas.

Este mejoramiento entonces es sinónimo de pasos importantes en la disminución de las grandes brechas entre la educación que ofrecemos a nuestros ciudadanos en el sector público y el privado, es decir, un avance fundamental para la equidad y el desarrollo de oportunidades para todos.

Aun así, es importante señalar que los retos no son menores. Tenemos un rezago importante frente al país en competencias científicas y ciudadanas, ambas fundamentales para favorecer la transformación regional desde la innovación y la construcción de una sociedad justa, pacífica y respetuosa. Nos hacemos muchas ilusiones con la estrategia de formación por indagación y proyectos que se abre cada vez más campo en nuestro sistema de educación.

Esperamos que los avances en los temas en los que hemos invertido sean un ejemplo para demostrar que podemos mejorar la calidad educativa con políticas públicas responsables, y con la educación como un asunto de todos, que sigan priorizando la educación como un camino ineludible para propiciar formas positivas de construir país.

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