Los países que adhieren a la agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible tienen el compromiso de definir metas precisas y medibles al 2030 en cada uno de estos desafíos. La entidad encargada del proceso en el país es el Departamento Nacional de Planeación que, en noviembre de 2017 presentó el documento borrador del Conpes para comentarios, y en marzo presentó el documento definitivo. Sobre el tema reflexionó Piedad Restrepo en ADN Medellín.

“Frente al borrador, el Conpes definitivo mantiene el número de metas trazadoras en 16, pero cambió seis indicadores; por ejemplo, pobreza monetaria por pobreza multidimensional, tasa de cobertura en media por tasa de cobertura en educación superior, brecha en el salario entre hombre y mujeres por el porcentaje de mujeres que ocupan cargos directivos en el Estado y la tasa de desempleo por la tasa de formalidad laboral.

La mayoría de metas se mantuvieron frente a la primera propuesta, pero las que cambiaron muestran una apuesta menos ambiciosa al 2030. Es obvio que las metas muestren que el país estará mejor en 2030 de lo que es hoy, pero aun cumpliéndolas, tendremos grandes retos por delante: seguiremos siendo un país con alta desigualdad con una meta de Gini en 0.48 y seguiremos padeciendo la epidemia de la violencia homicida con una tasa de homicidios de 16,4 por cien mil habitantes. Sólo estos dos indicadores nos reflejan de forma palpable la agenda retadora que tendremos después del 2030.”

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