Repensar la educación en la ruralidad

26 Apr 2021
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2021
Educación rural
Educación rural

Encuentros, creaciones y visibilización: repensar la educación para las ruralidades en Dabeiba

En el marco del proyecto ETCR Dabeiba, desarrollado por la Fundación Kreanta y La Fundación Proantioquia, con el cofinanciamiento del Ayuntamiento de Barcelona, venimos adelantado un componente educativo con maestras y maestros de este municipio de Antioquia. Este ejercicio nos ha permitido repensar algunas ideas frente a la educación en contactos rurales y campesinos que, en cualquier caso, sentimos necesarios para asegurar acercamientos horizontales y significativos para la dinamización educativa integral. 

En primer orden, es fundamental dejar de pensar en una educación rural para posicionar la necesidad de implementar múltiples metodologías, modelos y procesos de relacionamiento porque existen múltiples ruralidades. La formación para las escuelas campesinas, con vocación etnoeducativa, en zonas de postconflicto, entre otras, requieren de contextualización y prácticas a la medida que no se resuelven con modelos estandarizados o con materiales pensados solo con referentes agrícolas.

Parte del ejercicio de equidad educativa pasa por garantizar la mezcla de ejemplos contextuales, que apelen a las realidades locales, con referentes que permitan a nuestros niños, niñas y jóvenes conocer y desempeñarse de manera adecuada en contextos globales. Asimismo, se hace fundamental reconocer que los equipos docentes ya vienen realizando acciones valiosas que hay que visibilizar, fomentando la reflexión de maestras y maestros sobre el oficio del maestro rural, y resignificando el rol docente como un intelectual con la capacidad de crear didácticas, metodologías y procesos de enseñanza adaptados a las condiciones de cada localidad.

Educación rural

De otro lado, se hace necesario favorecer encuentros entre maestras y maestros, como posibilidad de promover trabajos colaborativos que permitan la integración de áreas, el trabajo académico a través de proyectos detonantes y la integración de los distintos actores de las comunidades educativas. Esta última idea nos ayuda a mantener el rol potente de la escuela rural como un espacio no solo académico, sino como un centro comunitario que acoge a toda la comunidad. 

Finalmente, volver a insistir en procesos creativos como las “escuelas de activismo” en el que los estudiantes pueden conocer experiencias de desarrollo de agencia en temas como género, ambiente y construcción de paz; o los procesos de uso del audio y el video para contar la realidad local, pueden convertirse en insumos valiosos para dar voz a actores locales y explorar nuevas narrativas que emerjan desde el territorio. 

Lo anterior nos conduce a una reflexión final: la educación para las ruralidades requiere reconocer que los propios docentes tienen un gran camino avanzado que es necesario reconocer y visibilizar. Seguimos creyendo en los encuentros de estos actores como escenarios potentes para construir saberes colectivos, y continuaremos posicionando el uso de lenguajes alternativos que den voz a los actores de la ruralidad. A fin de cuentas el reto es formar ciudadanos con enorme capacidad de desenvolverse en contextos locales y globales, decidiendo con base en proceso de apropiación del conocimiento y con una mirada permanente de convivencia y respeto por la humanidad. Esto resume, a nuestro entender, el gran reto de la educación para las ruralidades. 

Este proyecto ha priorizado el trabajo con 13 sedes educativas y lleva materiales de formación a más de 130 docentes.

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