En días pasados tuve la oportunidad de conversar con William Orozco Gómez, ganador, en el marco de los premios de Antioquia la más Educada 2013, de una beca para estudiar inglés en el Colombo Americano y posteriormente una pasantía de ocho semanas en Estados Unidos con apoyo de Proantioquia. Durante meses, cada fin de semana William tomaba un caballo o caminaba entre 3 y 4 horas desde su vereda para llegar a Sonsón; pasar la noche del viernes y al día siguiente, madrugar a las 4 de la mañana, para llegar a tiempo a su clase de inglés en Medellín. Hacia las 2 de la tarde de los sábados, empezaba su travesía de regreso y los lunes, sin falta, volvía al salón de clases para seguir transformando la vida de, como él lo denomina, “una comunidad educativa escondida en una esquina del Departamento”.

Mientras que para algunos el reto que asumió William con su formación en inglés significaba una carga innecesaria, para él era un desafío. Logró culminar con éxito sus estudios en el Colombo pero seguía la segunda parte de este camino: la pasantía en Estados Unidos. El reto de salir de Colombia y exponerse a otras culturas, sería aún mayor. Con el entusiasmo de sus jornadas semanales desde su vereda hasta Medellín, su visita al norte del continente americano fue la mejor oportunidad para abrirse al mundo. En sus palabras: “pudo aprender y desaprender de manera inconmensurable”; se enfrentó a los verdaderos retos de la diferencia que le permitieron ver su propia vida y su rol como maestro a partir de otras significaciones.

La historia de William no es solo conmovedora, es una muestra clara de lo que significa un mundo cada vez más globalizado y en el que el aprendizaje de una segunda lengua se convierte en herramienta esencial para navegar diferentes culturas, para desarrollar conexiones que eleven las capacidades personales y de relacionamiento. Una segunda lengua para tejer redes de amistad, de turismo y de aprendizaje; para interpretar y adaptar importantes desarrollos en investigaciones hechas y publicadas en inglés.

El Ministerio de Educación ha entendido muy bien este reto y está trabajando en distintas estrategias que empiezan a dar resultados. Inmersiones completamente bilingües para maestros y estudiantes, en Colombia y fuera del país; además de grupos de voluntarios, de inglés nativo, que vienen a acompañar a nuestros docentes por periodos específicos en el aula. 176 mil estudiantes de los grados 9 y 10 y 1.300 maestros, se impactan con estas iniciativas a nivel nacional. Bello, Envigado, Medellín, Sabaneta e Itagüí, son los municipios próximos a recibir a nuevos voluntarios.

La exposición a otras culturas a través de los idiomas, nos permite ampliar nuestros imaginarios y enriquece nuestras percepciones.

William se transformó a través de este reto y lo que logró, como persona y como maestro, es incalculable. Pero sin duda los que finalmente más ganan con su experiencia son sus estudiantes; un maestro renovado y abierto al mundo, es un gran regalo.

Rafael Aubad, Presidente Proantioquia

Publicado en El Colombiano

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