Imagen tomada de capcity.mx

Siempre serán importantes para una sociedad, las estructuras y acuerdos que permiten preservar la memoria de lo diagnosticado, lo acordado, lo hecho y lo que falta por hacer. En esta perspectiva, hemos leido dos estudios recientes, realizados en 2014 y 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE-. El primero, Estudios de las Políticas de Innovación en Colombia; el segundo, Promoviendo el Desarrollo de Sistemas Locales de Innovación: El Caso de Medellín.

Las publicaciones contienen un importante análisis del estado del sistema de ciencia, tecnología e innovación a escala nacional y local, planteando una serie de recomendaciones pertinentes para la política pública y para las prácticas de las organizaciones empresariales y académicas, sobre la relación ciencia, tecnología e innovación (CTI) y desarrollo económico.

La primera recomendación de los expertos de la OCDE es establecer o mejorar los mecanismos mediante los cuales las instancias territoriales acuerdan aspectos estratégicos como visiones, objetivos y metas, y las consecuentes políticas, programas y proyectos para alcanzarlos. Entendible dificultad trae consigo esta recomendación, toda vez que los niveles de avance de los departamentos y ciudades que le apuestan a la CTI como instrumento para generar mayor desarrollo, son bastante variados. Aun así, lo esencial y común a todas debe ser la disposición de los actores a dialogar de manera permanente en un clima de confianza y apertura, para adoptar formas de trabajo y coordinación eficaces, donde el interés general prime sobre intereses particulares. Función central de los comités universidad, empresa, estado.

El segundo llamado es a acrecentar y focalizar los escasos recursos financieros, técnicos y humanos disponibles en el Sistema de CTI, a áreas de investigación relacionadas con las ventajas comparativas del país y sus regiones, y donde claramente haya posibilidades de generar conocimiento y tecnologías que gocen de importante aplicabilidad, y que por consiguiente tengan mercado e impacto significativos.

El tercer llamado es a incrementar y acelerar el nivel y la intensidad del relacionamiento de los distintos actores del sistema de CTI con redes globales de conocimiento, proponiendo esquemas y oportunidades de participación y colaboración entre actores en iniciativas de valor global importante, e insistiendo como se ha venido haciendo, en atraer los esquemas organizacionales de innovación de importantes empresas y centros de desarrollo científico y tecnológico. En este punto debemos destacar los logros de Ruta N y la ACI atrayendo empresas innovadoras, pero también debemos reflexionar adecuadamente sobre la salida de la ciudad de los centros de servicios y de innovación de Hewlett-Packard y Kimberly-Clark.

Finalmente, la OCDE nos recomienda diseñar esquemas de actuación que permitan generar y vincular avances y progresos científico-tecnológicos a la resolución de problemáticas sociales, buscando atacar los problemas de pobreza, informalidad y exclusiones a los que aún se ven enfrentados muchos de nuestros ciudadanos.

En tiempos de construcción de múltiples agendas como los que vivimos actualmente: la de la paz, la de desarrollo productivo, la de infraestructura, los planes de desarrollo, es de suma importancia recordar lo que ya se ha hecho y lo que nos falta por hacer en el Sistema de CTI.

Rafael Aubad L.

Presidente Proantioquia

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