Por: Rafael Aubad, Presidente de Proantioquia

Publicado en El Colombiano

Con mucho entusiasmo leímos hace una semana el informe publicado por este diario y titulado De pequeños emprendimientos a soluciones gigantes. El placer en este tipo de lecturas por supuesto tiene que ver con su contenido, con ese reporte que da cuenta de los grandes avances en innovación y generación de propuestas tecnológicas de talla mundial, de nuevos empresarios. Pero también la satisfacción de ver al lado de dichas iniciativas, el reconocimiento de entidades que apoyan, desde el tejido empresarial ya existente, los emprendimientos más esperanzadores.

Promover condiciones que favorezcan el emprendimiento por medio de financiación, acceso a mercados y transferencia de conocimiento, es una de las grandes misiones de la red de entidades promotoras del desarrollo y la competitividad. Buscar como propósito común más fuentes de bienestar y progreso en la región.

Idata y Glucky, que aparecen en el mencionado informe de EL COLOMBIANO, son solo dos de las más de 300 empresas innovadoras que han pasado por Mentorías Empresariales en los últimos años. “Aprenden desde el hacer” bajo la modalidad individual, donde el emprendedor trabaja periódicamente con un empresario experimentado; o grupal, en la que mentores y emprendedores trabajan sobre concretar modelos de direccionamiento estratégico ganadores. Y todo bajo formas de voluntariado; sin esperar los mentores ninguna contraprestación económica. Es ver en acción el capital social del territorio. No simplemente un enunciado.

El programa ha tenido cerca de 150 mentores – empresarios, llenos de solidaridad y conocimiento para impulsar las nuevas ideas de negocio. La trayectoria de los más experimentados al servicio de los más jóvenes, para que ganen en eficiencia, reduzcan riesgos, logren resultados más seguros y a tiempo y adquieran valores éticos y de responsabilidad social.

Estas mentorías adquieren toda la fuerza cuando los actores involucrados comprenden, como Proantioquia, que el aprendizaje colectivo es transformador. Con empresarios de gran trayectoria dispuestos a compartir conocimientos con sus pares más jóvenes, la experiencia se multiplica, pues estos a su vez se vuelven voluntarios. Son verdaderas comunidades empresariales de aprendizaje. Igualmente hacen parte de esta lógica, el Movimiento por la Productividad y el Gran Pacto por la Innovación, que buscan transformar la economía a través de mayor inversión en ciencia y tecnología y apropiación de las mejores prácticas mundiales de producción. Propuestas que disminuyen curvas de aprendizaje para adoptar nuevas tecnologías, globalizar los mercados; en definitiva, para lograr negocios sostenibles.

Buscamos, la Cámara de Comercio, la Andi, Ruta N, CTA y Proantioquia, que más líderes empresariales se sumen para consolidar nuevas empresas. Y que no solo haya más y mejores empresarios; sino masa crítica con pensamiento corresponsable con el desarrollo regional y nacional, generando una visión compartida de país, en la cual, cooperación y competencia no sean palabras antagónicas.

Esta manera de entender la competitividad como ruta de prosperidad colectiva es un poderoso elemento en el contexto de un posacuerdo. Compartir saberes es una característica de una ciudadanía activa y responsable. Si Colombia y Antioquia Aprenden Colectivamente, habrá futuro. Esta es una apuesta socialmente transformadora.

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