Lamentablemente para América Latina, y más grave para Colombia, tenemos muy poca evidencia de lo que realmente funciona en educación. Publicamos en El Colombiano sobre las acciones y las conversaciones pertinentes que se vienen dando en la ciudad para atender con pertinencia y evidencia el tema.

Dos encuentros valiosos para la educación tuvieron lugar en Medellín en el último mes. Por un lado, la presentación de la evaluación de impacto del programa Palabras que Alimentan, Tus historias que me Ayudan a crecer, de la Fundación Ratón de Biblioteca; y por otra parte, la publicación insignia del Banco Interamericano de Desarrollo – BID Aprender Mejor, Políticas Públicas para el Desarrollo de Habilidades, que se concentró en la evaluación juiciosa de programas costo-efectivos para el desarrollo de habilidades.

La evaluación del programa de Ratón de Biblioteca, se logró gracias a la Fundación Éxito y a su alianza con el Instituto de Estudios Fiscales de Londres y la Universidad de Los Andes. Una evaluación que demuestra sus efectos altamente positivos en habilidades de lenguaje y prelectura, desarrollo verbal y fluidez en el racionamiento, como los principales.

El libro del BID apoyado en la evaluación como el gran pilar de las buenas políticas públicas, se ocupa de las habilidades generales que deben ser comunes a todas las personas y formaciones. Nos referimos a las habilidades socioemocionales, cognitivas y académicas. Proponiendo para cada una de ellas, el análisis de las mejores prácticas en cada uno de los estadios de evolución de las personas desde la primera infancia hasta la adultez. El aprendizaje para toda la vida, como una condición creciente para la inclusión en las sociedades contemporáneas.

Lamentablemente para América Latina, y más grave para Colombia, tenemos muy poca evidencia de lo que realmente funciona en educación. De ahí la importancia de los dos publicaciones mencionadas. Nos falta compromiso con la evaluación. En algunos países de la región, como Perú y Chile, ya lo han entendido y por eso, en el primero, el Ministerio cuenta con el MinEduLab, un laboratorio de innovación costo-efectiva de la política pública que hace parte de la Oficina de Seguimiento y Evaluación Estratégica del Ministerio.

Con este laboratorio buscan tener evidencia oportuna y rigurosa que guíe la toma de decisiones de política, así como la institucionalización de espacios para la innovación y el aprendizaje continuos.

Importante en ese sentido la iniciativa en nuestra ciudad donde Eafit, U de A, Banco de la República, Secretaría de Educación, Medellín Cómo Vamos y Proantioquia, han creado un grupo permanente de análisis de toda la información que sobre pruebas y logros educativos, se produce periódicamente.

Que es mucha y muy poco utilizada, como base de decisiones de políticas y programas educativo. Actualmente sobre la información de las famosas pruebas PISA y próximamente los datos de la encuesta de clima escolar, para Medellín.

También se ha propuesto el Grupo, una caracterización del Departamento con base en variables asociadas a la calidad educativa. Se busca entender mejor lo que dicen los datos para hacer recomendaciones de política pública que concentren esfuerzos en cerrar brechas. Debemos tomarnos muy en serio la evidencia como factor de equidad y calidad educativas, para que nuestras apuestas en educación logren igualar las oportunidades para todos nuestros niños y jóvenes.”

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