Hace una semana escribíamos una solicitud respetuosa al Gobierno Nacional para que tenga en cuenta al equipo negociador de La Habana en los actuales procesos de implementación de los Acuerdos, refiriéndonos a sus conocimientos sobre el tema. En esta oportunidad, en el periódico El Colombiano hicimos el llamado a las FARC, para que de manera urgente y comprehensiva, nos cuenten a los colombianos cuál es la ruta en el cumplimiento de lo pactado:

“Querer evitar que las Farc usen los medios digitales para promover sus mensajes sería ingenuidad. Es una realidad contemporánea el acceso indiscriminado –no importa quién o dónde- a dichos medios. A no ser que un gobierno determine un daño inminente en tales mensajes y decida recurrir a bloqueos o persecuciones. Pero dichos mensajes no lo son: son inteligentes, de gran factura técnica, bien dramatizados. Lo que tanto encanta en el mundo mediático. Y como hace el buen populismo, efectistas. Hablan directamente de lo que a la gente le disgusta, mientras los políticos tradicionales y clientelistas, tapan o ignoran, pues no trabajan por soluciones, sino para que precisamente ello no ocurra. Es mejor dejar las obras a medias o repetirlas. El Estado soy yo, grita el clientelista.

La forma como las Farc promueven en las redes sociales sus ideas, y así lo harán seguramente en la plaza pública, es la oportunidad para que los ciudadanos empecemos a promover activamente una nueva cultura política. Empezando por la rendición pública de cuentas a los partidos y sus representantes, como elemento esencial de la legitimidad de sus convocatorias y de nuestros votos. No más como “borregos al matadero”. Importante mirar si la propuesta de Reforma Electoral va hacia allá. Hay muchas inquietudes en ese sentido.

¿Y por qué no empezamos entonces por las Farc? Si están tan interesados en participar en política, que hagan su propia rendición de cuentas, que nos digan de manera contundente y comprensiva, cuál es la ruta, los cumplimientos en el tiempo y los indicadores, de sus responsabilidades en los Acuerdos de La Habana. Recordemos los principales: toda la información para dejar las armas; la información y planes para limpiar el territorio de minas antipersonal, municiones sin explotar y artefactos explosivos; el listado de todos sus miembros y los miembros de sus milicias; compromisos concretos en la erradicación de los cultivos ilícitos; cómo se cumplirán en el tiempo y en la geografía los compromisos con la verdad, la justicia y la reparación; la información de que dispongan sobre desaparecidos; las acciones concretas de reparación; la entrega de los menores.

Lo que parece ser para algunos propagandas electorales a destiempo, deberían estar acompañadas con señales inequívocas de cumplir con lo pactado. Los colombianos y las mismas Farc, hemos sido exigentes y severos con fechas, planes, alcances y recursos por parte del Gobierno. Hay una asimetría que hay que corregir.

Conocemos alguna información dispersa pero ningún plan de acción integral concreto desde las Farc, sobre sus compromisos. Que se están creando las condiciones a su interior, que es muy complejo porque están en distintas zonas, es lo que dicen algunos de sus dirigentes. Bueno, que nos digan cuáles son ellas, en cuánto tiempo se crearán, cómo se lograrán. Es urgente, y firmado por todos sus dirigentes, conocer dicho plan.

Llegó el momento para las exigencias de una nueva cultura política a los partidos y ello solo se logrará exigiendo trasparencia, en todo sentido y de manera efectiva, desde la sociedad civil”.

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