El 22 de noviembre el programa Medellín Cómo Vamos presentó los resultados de su octava Encuesta de Percepción Ciudadana -EPC-, la cual es financiada por el sector privado con el fin de garantizar el cumplimiento de los principios de su quehacer como son la objetividad, transparencia e independencia. Esta encuesta recogió, en su mayoría, un conjunto de indicadores de carácter subjetivo que complementan el seguimiento y análisis que realiza el Programa a la calidad de vida de los habitantes de Medellín.

En total 1.522 hogares fueron encuestados, cara a cara, a través de un muestreo estratificado y multi-etápico que permite tener representatividad estadística para las seis zonas urbanas, los seis estratos agrupados en tres niveles socioeconómicos como lo son el bajo (estratos uno y dos), medio (estratos tres y cuatro), alto (estratos cinco y seis) y para hombres y mujeres.

Entre las novedades de esta octava versión se destacó la inclusión por primera vez de un módulo de desigualdad, retomando varias de las preguntas de la Encuesta de Percepción sobre Desigualdad Urbana en Ciudades Latinoamericanas, que buscaba conocer las impresiones de los habitantes mayores de edad en torno a la desigualdad urbana imperante en diez ciudades latinoamericanas: Asunción, Bogotá, Córdoba, Guadalajara, Lima, Montevideo, Quito, Santa Cruz, Sao Paulo y Valparaíso. En ese sentido, se retomaron los resultados de esta Encuesta con el fin de compararlos con los resultados arrojados en dicho módulo para Medellín.

Se incluyó una pregunta que consulta por los temas más importantes que afectan la calidad de vida individual, derivada de los hallazgos en cuanto al concepto de calidad de vida en los temas prioritarios y con base en dichos resultados poder plantear los énfasis en el análisis de la calidad de vida. Esta pregunta puede ser contrastada con la pregunta sobre los temas a los cuales más atención le debería prestar la administración municipal, sus coincidencias y sus diferencias más relevantes.

Se incluyen también algunas preguntas adicionales sobre seguridad ciudadana, salud, recreación y cultura, participación ciudadana. En el caso de la seguridad ciudadana se realiza una pregunta a quienes han sido víctimas de algún delito en el último año, frente al a percepción percibida de ser víctimas de nuevo en el corto plazo. En salud, se indaga por la percepción frente a la continuidad del servicio recibido como un complemento de la pregunta sobre la satisfacción con el servicio recibido. En cuanto a la recreación y cultura se indaga por el conocimiento y favorabilidad frente a ocho espacios de ciudad planteados para el aprendizaje y el disfrute ciudadano. En participación ciudadana se indaga por el conocimiento, participación y satisfacción con los resultados del Presupuesto Participativo para el desarrollo de los barrios y comunas de Medellín.

En 2013, el trabajo de campo se inició el 22 de agosto y justamente el paro agrario nacional se dio entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre. En Medellín las protestas por el paro tuvieron su mayor repercusión los días 29 y 30 de agosto. Es posible afirmar que los resultados de la Encuesta, por lo menos en lo concerniente a la mayoría de asuntos consultados que comprometen aspectos de la calidad de vida en la ciudad y a instituciones del resorte local, no fueron afectados por la circunstancia particular del paro nacional agrario y las protestas asociadas a éste en Medellín.

De los hallazgos más importantes de la Encuesta en 2013 se tiene que en el clima de opinión y otros aspectos evaluados los resultados son bastante similares al año 2010. Sin embargo el contexto no es semejante, así en ese año “en lo relacionado con el empleo y la seguridad ciudadana…en Medellín la tasa de desempleo fue de 14,4% superior a la del país y al promedio de las trece principales ciudades… respecto a la seguridad ciudadana, Medellín tuvo el mayor crecimiento de los homicidios con un 18,6% más que en el mismo periodo de 2009”. En 2013, por el contrario, ha reducido el desempleo al 10% y los homicidios han mostrado una reducción del 17,2% en el número de homicidios entre enero y el 29 de septiembre de 2013, frente al mismo periodo del año anterior.

Percepción de desigualdad

La percepción de desigualdad que por primera vez se consulta y su comparación con las diez ciudades latinoamericanas, permite evidenciar que Medellín es la segunda ciudad con menor porcentaje de personas que perciben la desigualdad como alta o muy alta en la ciudad (39%), luego de Santa Cruz en Bolivia, y se ubica muy por debajo del promedio de las diez ciudades latinoamericanas. Estos resultados contrastan con los indicadores objetivos que muestran que Colombia y sus principales ciudades, incluyendo a Medellín, están entre las más desiguales en Latinoamérica, lo que parece evidenciar una brecha significativa entre las condiciones objetivas de desigualdad y la percepción ciudadana sobre la misma. Llama la atención que Medellín siendo una ciudad que le ha venido apostando fuertemente en el discurso y en la inversión a la educación, resulta ser la ciudad con la menor proporción de personas que identifican a la educación como la mejor estrategia gubernamental para reducir la desigualdad, ubicándose muy por debajo del promedio latinoamericano.

En particular, los resultados en gestión pública muestran una reducción en la valoración institucional que parecen corresponder con un desgaste coyuntural en la imagen institucional. Sin embargo, no todo es negativo, específicamente la percepción ciudadana sobre los Programas Bandera como Buen Comienzo y Medellín Solidaria, muestran que la continuidad de buenas políticas públicas, donde hay coordinación interinstitucional, alianzas público-privadas, seguimiento y evaluación, y además le apuntan a problemas/oportunidades cruciales para el acceso a más oportunidades a toda la población, son valoradas ampliamente por la ciudadanía y aportan a la gobernabilidad y legitimidad del gobierno local.

En general, los resultados de este año 2013 muestran que las demandas ciudadanas en Medellín parecen acrecentarse conforme crecen los recursos para la inversión social, dando cuenta de una ciudadanía cada vez más exigente y, a la vez, más autocrítica al reconocer que el comportamiento ciudadano no es el mejor y tiene un gran espacio para mejorar y aportar a la calidad de vida.

Las respuestas más adecuadas a esas demandas implicarán, de un lado, una administración pública más eficiente, con una mejor comunicación de lo que hace y cómo lo hace, que propicia el debate y es capaz de escuchar lo que la ciudadanía tiene para decir, pero también con el suficiente liderazgo para convocar a la mayoría en torno a las acciones que propenden por el bienestar colectivo, más allá de los intereses particulares, y capaz de tomar decisiones en ese sentido; de otro lado, requerirán del fortalecimiento de una cultura ciudadana en pro de la corresponsabilidad. El mejoramiento de la calidad de vida en Medellín, tanto individual como colectiva, dependerá de que tanto se avance en ambos frentes.

 

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