Cuando definimos territorios y priorizamos sus problemáticas, podemos alinear intereses y estrategias desde el sector empresarial, las comunidades y la cooperación internacional, para lograr un trabajo colectivo hacía el desarrollo, en las regiones. Así lo expresamos esta semana en nuestra columna de opinión en El Colombiano.

Es muy grato estar de regreso con los lectores, señalando la fuerza con que comienza el año desde muchas iniciativas del sector empresarial y fundacional en apoyo decidido a la visión de que en las regiones, incluyendo las más olvidadas y las de mayores retos, está la nueva esperanza de un futuro mejor para Colombia. Específicamente en esta ocasión queremos resaltar dinámicas en el Bajo Cauca en tres campos de especiales necesidades e impacto: vías, desarrollo productivo y calidad de la educación.

La primera es la pavimentación que propone la empresa Mineros S.A. de la vía Escarralao – El Jobo- Palizadas en el municipio de El Bagre. Con una longitud de 10,8 kilómetros y un valor cercano a los 30 mil millones de pesos, será una vía estratégica conectando al municipio con Zaragoza y Caucasia.

Se considera el proyecto más avanzado a nivel nacional incluido en la estrategia de Obras por Impuestos y una muestra de cómo este tipo de facilidades positivas que ha creado el Gobierno Nacional, se ligan a iniciativas transformadoras.

La segunda, de la Compañía Nacional de Chocolates, que además de nuestra región en la zona del Nudo de Paramillo, se extiende al Sur de Bolívar, Caquetá y Meta, para fortalecer organizaciones de productores de cacao. Aportará material vegetal, asistencia técnica y mecanismos de compra, apostando a la sostenibilidad de dichas apuestas comunitarias. Ojalá se complemente esta iniciativa, con un vivero moderno en los predios de la Universidad de Antioquia en Caucasia, con apoyo empresarial.

Por su parte, la compañía Latexport, dinamizadora de la compra y producción de caucho en el Bajo Cauca, ha decidido emprender una modernización tecnológica que le permita ampliar su relacionamiento con organizaciones caucheras de la región.

Y por último, la extensión a todos los municipios de dicha región del Programa Ser más Maestro, que busca fortalecer competencias socioemocionales, de comunicación y liderazgo en los docentes, para crear condiciones que mejoren los escenarios de la escuela como ambientes de convivencia, aprendizaje y construcción colectiva de saberes. Condiciones tan necesarias en estos espacios tan olvidados, para responder a los retos de las nuevas generaciones.

Hay que destacar el compromiso y la cooperación de Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional – Usaid al Bajo Cauca, con expresión de cooperación en dos de estas iniciativas, pero con la disposición de que sumemos más proyectos desde Antioquia.

Ejemplos todos de cómo, definiendo territorios y problemáticas, se pueden alinear intereses y estrategias desde el sector empresarial, las comunidades y la cooperación internacional. Está sucediendo en el Bajo Cauca y se convierten en muestras concretas hacia Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial. La iniciativa de Antioquia Libre de Coca, debe también ser un marco de referencia para seguir madurando más compromisos.

Así nos gusta empezar los años y ojalá sea el espíritu a lo largo de este 2018, con tantas y tan valiosas dinámicas para trabajar juntos por una mejor nación y departamento.”

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