Los centros de innovación educativa regional, el portal Colombia Aprende, Computadores para Educar, Supérate con el Saber, Colegios 10 TIC, son algunos ejemplos de estos esfuerzos que buscan apuntarle al mejoramiento de la calidad educativa, al buen tránsito a la educación terciaria y a la disminución de la deserción escolar.

Varias de estas apuestas cuentan con instrumentos de evaluación que permiten realizar seguimiento y evidenciar resultados. Sin embargo, no es una práctica que se encuentre presente en todas las iniciativas y, en algunas ocasiones, no es considerada como un proceso fundamental e imprescindible. En Colombia, todavía tenemos un camino por recorrer en cuanto a las herramientas para medir las innovaciones educativas.

Por el contrario, desde el 2014, en las escuelas de Nueva York, están probando un nuevo programa que permite evaluar los softwares que llegan a las instituciones educativas en busca de dinamizar y fortalecer las prácticas de aprendizaje en el aula. A través del iZone Gap App Challenge, se miden todas las nuevas innovaciones definiendo estándares dentro de una ventana de tres meses. Es un modelo de ciclo corto que permite que los sistemas educativos puedan probar el rendimiento y evaluar el impacto de las nuevas innovaciones. Lo que se pretende es identificar cuáles son los productos que realmente responden a las necesidades de los estudiantes. A su vez, los educadores adquieren habilidades para implementar la tecnología y evaluar lo que funciona en su clase.

Este nuevo proceso de ciclo corto proporciona información oportuna a los educadores y a los líderes de las escuelas para que puedan tomar decisiones más informadas acerca de la implementación de herramientas tecnológicas que apoyan el rendimiento de los estudiantes. Innovaciones educativas más oportunas y pertinentes que se acerquen a necesidades reales y que cuenten con la participación de los maestros en la construcción de los modelos. Esta propuesta a su vez, permite que las empresas se ajusten más a sus usuarios y realicen un portafolio de servicios mucho más pertinente, lo cual beneficia al sistema educativo y a las empresas.

Nuestro país debe enfocar la innovación escolar hacia las necesidades de los maestros y hacia las potencialidades de los estudiantes, esto se logra en la medida en que se evalúen las iniciativas, programas y proyectos. La evaluación debe propiciar la construcción y el mejoramiento continuo.

Publicado en La Silla Vacía. 

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