Para nadie es un secreto que en Colombia pese a un aumento importante de los espacios de participación ciudadana a partir de la Constitución de 1991, los ciudadanos aún no participan de manera decidida en los procesos planeación y desarrollo de sus territorios más cercanos, esto es, de sus municipios. En la actualidad los municipios y departamentos en Colombia están elaborando sus planes de desarrollo con un horizonte de 4 años (2016-2019).

Read MoreEl primer paso para que el ciudadano participe en el plan de desarrollo de su ciudad ya se dio, fue en la elección de alcaldes de octubre de 2015. Recordemos que la elección del gobernante está atada al programa de gobierno que presentó para postularse como candidato, y éste, al ser elegido, es vinculante para la definición del nuevo Plan de Desarrollo.

Así como es vinculante el programa de gobierno, también lo es el Plan de Ordenamiento Territorial, que para Medellín rige entre 2015-2027, y define unas metas precisas en muchos de los aspectos ligados principalmente al hábitat urbano (vivienda, servicios públicos, espacio público, movilidad y ambiente). Y en el marco de una ciudad inmersa en una región mayor, con fenómenos de conurbación que impactan su propia calidad de vida, también son vinculantes los lineamientos del Plan Integral de Desarrollo Metropolitano 2008-2020 del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. En el plano nacional, los principales derroteros del Plan de Desarrollo nacional 2014-2018 “Todos por un nuevo país” también deben ser acogidos por los Planes de Desarrollo locales y departamentales. Asimismo, y aunque no vinculantes, hay ejercicios prospectivos desde la sociedad civil que también deberían tomarse en cuenta.

Ahora bien, los tiempos para la elaboración del Plan son bastante cortos, en sólo dos meses de iniciado el nuevo gobierno, éste debe estar entregando el anteproyecto del Plan al Consejo Territorial de Planeación -CTP-. Los consejeros, que conforman el CTP, representan diversos sectores de la sociedad: gremios económicos, sector solidario, organizaciones no gubernamentales,  universidades, centros de investigación, población indígena y afro colombiana, personas en situación de discapacidad, desplazadas por la violencia, población LGTB, las juntas administradoras locales y juntas de acción comunal y otros grupos representativos. El  CTP debe propiciar una amplia discusión del anteproyecto del Plan de Desarrollo en donde cualquier ciudadano puede participar, pero sólo cuenta con dos meses para hacerlo, pues debe entregar el resultado de las discusiones entre sus miembros y los ciudadanos el 30 de abril. De ahí, el Concejo de la ciudad cuenta con un mes como máximo para aprobar el Plan de Desarrollo.

Así las cosas, el tiempo para participar y definir el Plan de Desarrollo es muy limitado. En este orden de ideas, la participación ciudadana no puede verse como un proceso que parte de cero, así como tampoco la planeación del territorio a través de la definición del plan y los documentos vinculantes puede partir de cero. Todos los procesos llevados a cabo en los últimos años como el desarrollo de los planes de desarrollo locales y corregimentales, los planes de seguridad y convivencia de las comunas y corregimientos, los planes habitacionales, los resultados de los presupuestos participativos, entre otros, deben ser insumos obligados a la hora de construir el Plan de Desarrollo 2016-2019.

Siendo realistas, lo que más debería preocupar hoy es que las personas interesadas en participar lo hagan de forma más cualificada, con más conocimiento de ciudad. Solo uno de cada dos ciudadanos participaron en la última elección de alcalde de Medellín, solo uno de cada cuatro dijo haber participado en algún tipo de organización con intereses compartidos, y solo uno de cada diez ciudadanos participó en alguna organización cuyo objetivo principal es el trabajo comunitario. Menos de uno de cada diez dijo haber participado en el presupuesto participativo en 2015. Así que la participación claramente no es masiva, de acuerdo con los datos obtenidos de la Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín Cómo Vamos.

Entendiendo la importancia de la inversión pública en el desarrollo de la ciudad, es indiscutible que se requiere que el proceso de formulación del Plan de Desarrollo sea lo más participativo y pluralista  posible, porque el devenir de la ciudad nos concierne a todos quienes la habitamos, sin ningún tipo de distinción (por ejemplo, partidista, de raza, etnia, género, opción sexual, nivel socioeconómico). Entre más participativa sea la construcción del Plan de Desarrollo se puede esperar mayor bienestar para todos. No obstante, está claro que es una minoría la que participa,  y que dado el corto tiempo para participar y deliberar es necesario, de un lado, trabajar mucho más para cualificar a los grupos de interés interesados en el Plan de Desarrollo, y de otro lado, tomar el mayor número posible de ejercicios de planeación desarrollados con anterioridad, que de seguro dan un norte sobre lo que la ciudadanía espera y quiere para la ciudad y sus territorios en los próximos cuatro años.

Editorial programa Medellín Cómo Vamos

Compartidos