Apoyar con reflexión, propuestas y conocimiento, a encontrar las mejores respuestas es una obligación ética. La provisión de salud, de calidad y oportuna, de un millón 700 mil antioqueños, los más vulnerables, está en juego. ¿Porqué Savia no puede ser una empresa como EPM? ¿La EPM de la salud? Esta es la discusión de fondo; y de interés de todos. Lo demás, es intrascendente. Sobre el tema reflexionamos en El Colombiano. 

“Hay cuatro bienes públicos por definición: educación, salud, justicia y paz. Ello significa que no son temas simplemente gubernamentales; que las formas y rutas como deben atenderse competen a todos. En nuestro medio este enfoque ha tenido afortunadamente una interpretación acertada por parte de líderes cívicos, académicos y empresariales. Pero lamentablemente aún hay políticos tradicionales, a quienes les incomoda la participación ciudadana efectiva.

Sino se hubieran asumido desde la sociedad civil compromisos prácticos en estos campos, no tendríamos en nuestro medio y en salud, hospitales como el San Vicente, el Pablo Tobón y la Cardiovascular (hoy Cardio Vid). O a nivel nacional, fundaciones como Ideas para la Paz, Empresarios por la Educación, Colfuturo y Corporación Excelencia en la Justicia, en los otros campos. ¿Alguien duda de la contribución de estas entidades a la calidad de vida y a la promoción de mejores políticas públicas?

En esta ocasión, y en virtud de su importancia quiero llamar la atención sobre la necesaria participación ciudadana en tres preguntas centrales hoy en nuestra región. ¿Cuál es el mejor arreglo institucional que necesita la atención en salud para las personas más necesitadas? ¿Fortalecer a Savia Salud? ¿O existe otra alternativa socialmente confiable?

Apoyar con reflexión, propuestas y conocimiento, a encontrar las mejores respuestas es una obligación ética. La provisión de salud, de calidad y oportuna, de un millón 700 mil antioqueños, los más vulnerables, está en juego. Quienes dirigen a Savia -Gobernación, Alcaldía y Comfama– saben que los 1,5 billones de pesos que recibe dicha entidad anualmente, deben aplicarse con responsabilidad y eficacia. ¡Se imaginan ustedes estos dineros sin gobernanza responsable! No es solo importante que los señores concejales y diputados faciliten el proceso de encontrar la mejor organización, sino también que el Ministerio, las Asociaciones de Médicos, IPS, pacientes y organizaciones de la sociedad civil, aporten al respecto.

En esta perspectiva, en el año 2014 atendimos la solicitud de los gobiernos y de Comfama, de financiar un grupo de expertos para que hiciera recomendaciones de cómo superar la crisis que entonces se originó en la atención del régimen subsidiado. Hoy, a esas mismas entidades, hemos aportado lo que se denomina una debida diligencia; es decir, un estudio realizado de manera independiente, por dos firmas expertas – una nacional y otra internacional- que valoraron los diferentes procesos y ámbitos de las responsabilidades de Savia. Los socios de Savia tienen en sus manos el análisis de estas firmas en lo financiero, lo técnico, lo jurídico y lo administrativo. Son ellos quienes deben valorar qué adoptan o promueven de la debida diligencia. No puede ser ninguna entidad distinta al gobierno de la institución, la que decida por ella. Se podrán tener muchas recomendaciones, pero no hay otro camino que el que decidan sus socios.

Defender lo público en este caso, es aportar de manera responsable, discreta y sin interés particular, a que la salud de los más necesitados sea objeto del mejor arreglo de largo plazo.

¿Por qué Savia no puede ser una empresa como EPM? ¿La EPM de la salud? Esta es la discusión de fondo; y de interés de todos. Lo demás, es intrascendente”.

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