En hora buena, Caribe, Amazonas – Orinoco, Pacífico, Oriente y Andina, la Colección Savia botánica, llegan para enseñarnos y se convierten, sin duda, en un impulso a la preservación de nuestro entorno, partiendo del reconocimiento y entendimiento de la variedad y belleza que tenemos en el país. Así lo expresò esta semana Rafael Aubad en su habitual publicaciòn en El Colombiano

“Una de las circunstancias de contexto que más me llamó gratamente la atención al regreso de vacaciones, fue que muchos amigos disfrutaron de sus vacaciones en Colombia. Y la mayoría, haciendo recorridos por tierra. Todos, emocionados por volver a ver con tranquilidad nuestra diversidad ecosistémica y belleza paisajística y apropiable. Nos pasó igual, disfrutamos, nos sentimos seguros y ampliamos la idea de que vale la pena luchar por la insostenibilidad de los conflictos, entre otras cosas, porque nos impide ser y estar. Que vale la pena cuidar lo que nos rodea, como parte esencial de cuidarnos a nosotros mismos.

En esta perspectiva, fue muy importante y nos conectó más con lo vivido en las vacaciones, el haber recibido el cuarto tomo de la Colección Savia, auspiciada por el Grupo Argos, que describe el paisaje botánico de Colombia dividido por regiones. Se trata de un novedoso inventario botánico de la más alta calidad, con toda la rigurosidad científica y la cercanía periodística. Ya lo tienen y disfrutan, estudiantes de 3.000 instituciones educativas, los lectores de más de 1.500 bibliotecas públicas del país y los numerosos visitantes de diferentes instituciones y centros de documentación.

El ejercicio de investigación científica y aterrizado en forma de crónica con palabras bastante amables para diferentes públicos, comenzó en el 2012 gracias al trabajo de más de 50 autores. Treinta mil kilómetros recorridos a lo largo y ancho del país dejaron como resultado, además de las publicaciones, más de 25 mil registros fotográficos y una página web (saviabotanica.com) que vale la pena visitar para deleitarse con multimedias, galerías, noticias y poesías.

Precisamente, en medio de la fascinante lectura de Savia Oriente, volvió a mi memoria un texto escrito hace algunos meses y en el que llamábamos la atención porque nuestra biodiversidad, más allá de ser el soporte esencial de la vida, ha sido también una víctima. El conflicto, los cultivos ilícitos, la expansión de la frontera agrícola, los cambios en las tendencias demográficas, la explotación ilegal de los recursos naturales, entre otros, han sido factores detonantes de una transformación radical negativa en nuestros ecosistemas.

Por ello, y en aras de propiciar una verdadera gestión sobre la biodiversidad, este ejercicio llega como una muestra de los esfuerzos que debemos hacer en sociedad, por la construcción de un esquema de gobernanza compartida y de gestión territorial, que involucre a todos los actores y nos permita generar rutas concretas de protección, conservación, compensación y restauración, con el fin de evitar más deterioro de nuestras condiciones de biodiversidad.

En hora buena, Caribe, Amazonas – Orinoco, Pacífico, Oriente y Andina, la Colección Savia botánica, llegan para enseñarnos y se convierten, sin duda, en un impulso a la preservación de nuestro entorno, partiendo del reconocimiento y entendimiento de la variedad y belleza que tenemos en el país.

Nos sumamos a la gratitud de los editores: “a los frailejones apacibles que reinan en estos páramos. ¡Y abren al cielo sus hojas radiantes para acoger en ellas las lluvias y multiplicar el agua que es la vida!”

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