Recordando la más reciente charla que tuvimos en Proantioquia con los presidentes de Celsia y TigoUne, sobre transformaciòn digital empresarial, reflexionamos en El Colombiano. 

“Uno de los temas más retadores como sociedad, con efectos personales y organizacionales impredecibles sino intervenimos, es la transformación digital. Cómo lograr su apropiación eficaz en un marco ético, es una pregunta esencial. Se necesitan muchos aportes políticos, empresariales y académicos para responderla.

Recientemente promovimos un encuentro público para hablar sobre el tema con los presidentes de dos compañías expuestas permanentemente a los retos de la economía digital: Celsia y Tigo – Une. Quiero compartir algunos mensajes que nos dejó la conversación.

El primero, es que la transformación digital de las organizaciones, cualquiera que sea su naturaleza (pública o privada) inicia y termina en las personas, mas allá de la evidente participación que en ello tienen el software y el hardware. Inicia cuando sus colaboradores contribuyen, se comprometen y se capacitan para impulsar la transformación; y termina cuando el valor que se genera (productos o nuevos servicios sociales y ciudadanos) impactan favorablemente la vida de todos.

Celsia nos señaló claramente que podríamos pasar de ser usuarios de energía en nuestros hogares y empresas a ser generadores de nuestra propia energía y comercializadores para la red regional y nacional. ¿Se imaginan ustedes no pagar mensualmente el recibo de la energía sino recibir un pago por la energía generada?

Desde otra perspectiva, valiéndonos de la participación del sector público en Tigo – Une y de sus capacidades empresariales y tecnológicas, podríamos avanzar rápidamente en convertirnos en una ciudad inteligente en donde aspectos importantes de la vida ciudadana y de la calidad de vida como la seguridad, la movilidad, el medio ambiente y el desarrollo de las empresas (principalmente la digitalización de las MiPymes) evolucionen significativamente.

La apropiación inteligente de los modos de transporte, el acceso a bienes culturales, recreativos, a servicios de seguridad y salud, pueden ser inteligentemente integrados. Por ejemplo, con un sistema de control integrado de flota podríamos programar con altos niveles de certeza nuestra movilización por la ciudad al conocer en tiempo real los horarios del sistema.

Esta y muchas otras cosas, podrían mejorar nuestra calidad de vida en múltiples dimensiones y a su vez incrementar la productividad de la ciudad como un todo.

El segundo mensaje, y quizás más importante, se refiere a la profundización de las relaciones de estas y otras grandes empresas con los emprendedores innovadores y con las organizaciones promotoras y gestoras de la innovación de la ciudad; profundización necesaria para avanzar tanto en la implementación de nuevas tecnologías como en construcción de una nueva cultura organizacional abierta al trabajo coordinado y en red. Sin duda, esta es la oportunidad más clara de crecimiento empresarial conjunto, de grandes empresas y emprendedores, de un ecosistema de innovación y emprendimiento con resultados notables y visibles en muy corto plazo.

Es necesario que la conversación sobre la transformación digital se afiance en Medellín. Este es un tema por excelencia dentro de la plataforma de ciudad que le corresponde a Ruta N, ahora mucho más a través del convenio firmado con el IRPA (Instituto para la Automatización Robótica de Procesos e Inteligencia Artificial) de los EE.UU. Los retos en el campo de talento humano deben ser la principal prioridad de esa relación, siendo las universidades los aliados por excelencia en estas conversaciones.”

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